Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y Sequía: “Nuestra tierra, Nuestro Hogar, Nuestro Futuro”

La Secretaría del Ambiente se encuentra trabajando arduamente en diferentes sectores y con diversos actores para el cumplimiento de nuestras metas fijadas en los compromisos asumidos por el país en la Convención de Lucha Contra la Desertificación y Sequia, y en los objetivos de Desarrollos Sostenibles, y lograr a mediano plazo tener una país con políticas y acciones armonizadas para revertir la degradación de la tierra.

El lema de este año es “Nuestra tierra, Nuestro Hogar, Nuestro Futuro”, y se analiza la relación entre la degradación de la tierra y la migración.

La Desertificación es la degradación de la tierra en las zonas áridas, semiáridas y sub-húmedas secas, causada fundamentalmente por la actividad humana y las variaciones climáticas.

Este proceso se debe a la vulnerabilidad de los ecosistemas de zonas secas, que cubren un tercio de la superficie del planeta, a sobrexplotación y el uso inadecuado de la tierra.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible afirma que «estamos decididos a proteger el planeta contra la degradación, incluso mediante el consumo y la producción sostenibles, la gestión sostenible de sus recursos naturales y medidas urgentes para hacer frente al cambio climático, de manera que pueda satisfacer las necesidades de las generaciones presentes y futuras.

Las Nacionales Unidas nos da un mensaje cada 17 de junio celebramos el Día Mundial para Combatir la Desertificación y la Sequía con el fin de concienciar acerca de las iniciativas internacionales para combatir estos fenómenos. Esta fecha nos brinda una oportunidad única para recordar que se puede neutralizar la degradación de las tierras mediante la búsqueda de soluciones, con una firme participación de la comunidad y cooperación a todos los niveles.

A nivel Mundial, La pobreza, la inestabilidad política, la deforestación, el sobrepastoreo y malas prácticas de riego afectan negativamente a la productividad del suelo.

Los efectos de la desertificación los sufren directamente unos 250 millones de personas, mientras que unos 1000 millones se encuentran en zonas de riesgo repartidas en más de cien países. Entre otras, la degradación medioambiental, la inseguridad alimentaria y la pobreza son causas de la migración y de las dificultades para el desarrollo.